

Con su forma de gestionar los negocios más vale que se hubiera dedicado al negocio textil, de ropa barata insistimos, porque ni siquiera en el negocio de la restauración sería de fiar; a saber de qué estarían hechas sus hamburguesas con esa obsesiva fijación por la reducción de costes. ¿Se tomaría usted la burger O’Leary con ración de patatas? De pensarlo nos entran ganas de vomitar.

El prelúcido O´Leary quiere prescindir del copiloto a bordo
Suprimiendo a los copilotos, "las aerolíneas se ahorrarían una fortuna", señala O’Leary en una entrevista con el Financial Times y añade a modo de explicación que en los trenes sólo hay un maquinista aunque si éste sufriese un ataque cardíaco podría producirse una colisión. "En veinticinco años y tras unos diez millones de vuelos, sólo uno de nuestros pilotos sufrió en una ocasión un ataque cardíaco y consiguió aterrizar con el avión", dijo el consejero delegado de la aerolínea de vuelos baratos.
Aunque en democracia se permite la libertad de expresión, al Sr. O'Leary deberían aplicarle la ley antiterrorista, ya que poca diferencia existe entre justificar el coche bomba para alcanzar objetivos políticos y poner en entredicho la seguridad aérea para alcanzar objetivos económicos.Si quiere usted dedicarse al negocio aeronáutico, hágase y háganos un favor: déjelo en manos de un profesional.
O´Leary dice que "los controladores se sientan sobre sus gordos culos sin hacer nada, cuando deberían estar trabajando"
Tan poco preocupado aparenta estar por la seguridad que Mr. O’Leary, eximio heredero de la verborrea de los charlatanes del siglo XIX, no despotrica contra la inseguridad en el Aeropuerto de Madrid-Barajas, y que seguro llenaría titulares y nos haría un favor a todos, y decide esperar a que alguno de sus avioncitos sea el protagonista de la próxima desgracia para entonces aparecer como el salvador.
Fascinating AIDA Cheap flights.









